El Multibotones y El Unibotón
La mariquita multibonotes es un desesperado de todo aparatito, electrónica, tecnología o panel lleno de botoncitos. En cuanto ve algún nuevo artilugio lleno de menús o teclas se excita como si explorase el cuerpo del
macho soñado. Su casa esta llena de mandos a distancia, cada uno de ellos con todas sus opciones de colores. Suelen tener la TV de plasma de última tecnología, el Divx, disco duro con reproductor y wifi, home cinema, aire acondicionado, vídeo, y hasta un robot aspirador que se activa automáticamente cuando no se encuentra en casa. Su hogar es una inexplicable red de configuraciones que supera cualquier inconsciente criminal.Craso error el nuestro en poner tan bajas expectativas a dicha acción. Tomamos un mando después de observarlos por 10 minutos y nos damos cuenta cual es el de la TV. Pero no enciende. En un grito de auxilio le pedimos al multibotones que nos ayude y nos grita desde su estancia de la casa: - Primero enciende la corriente eléctrica con el mando gris! - ¿Queeeeeeee? –
Pues sí, el multibones no enciende las luces como el resto de los mortales, tiene todo programado por control remoto o con algún mandato de voz. Con lo cual cuando intentamos encender la televisión se apaga la luz del salón, luego encendemos un equipo de música que hace un sonido extraño. Tomamos otro mando y se enciende el aire acondicionado y cuando menos nos lo pensamos nos encontramos acurrucados en un rincón amenazados por una aspiradora que nos persigue por toda la casa diciendo cosas amablemente en ingles pero que no nosotros entendemos como “Muere intruso ignorante”.
Las mujeres dicen que las cuestiones de electrónica suele ser cosa de hombres. Pero no nos confundamos, en este caso no es que el multibonotes es más macho, sino que es como una especie de híbrido entre una mujer del futuro y un hombre que se excita con la televisión de 1000 pulgadas con tecnología estelar.
El problema radica en que los polos se opuestos se tienden a unir, y la mariquita multibotones suele ser amigo de la mariquita unibotón. Este último es todo lo contrario, es lo más simple que hay sobre la faz de la tierra. Suele entender un solo botón de todo aparato, el “on / off”. Mas allá de eso le cuesta muchísimo comprender cualquier otra función. De hecho el unibotón siempre se pregunta para que servirán tantos botoncitos de colores en los mandos. Pero al final, en su mundo tan manual, supone que es una cuestión decorativa, como un arbolito de navidad. Nunca los ha tocado, y si por error algún día los toca tiene dos opciones:
1) Llamar al servicio técnico
2) Tirar el producto en cuestión
Aunque, claro está, tiene la tercera opción que es más del orden de lo mágico… Llamar a su amigo multibotones que llega toma el mando que nunca vio y toca algo que le arregla todo.
Esto, por ejemplo, es algo completamente incomprensible para el uniboton. A ver… El se la paso sentado toda una semana leyendo el instructivo de la TV para darse cuenta al final que solo tenía que tocar el botón de encendido, el de los canales y el volumen, punto. Esto fue un esfuerzo tremendo, ya que para él la “guía de usuarios” es como una especie de ecuación de física cuántica para especialistas en la materia.
El día que se confunde y desprograma el video o la televisión, luego de sudar, sufrir, llorar, implorar a Dios, llama a su amigo multibotones.
Lo espera con un cafecito aromático, calentito, todo limpio y ordenado, y el mando al lado del las instrucciones, como si se tratara de un poseído con la Biblia al lado para su pronto exorcismo. Lo único que quiere es que la vida vuelva a la sencillez de siempre.
El multibotones llega a los gritos contando su última aventura sexual y mientras habla se toma el café, tira a la mierda el instructivo, toca mágicamente los botones, y no solo arregla toda la desconfiguración de la televisión sino que le agrega canales que ¡¡¡ NO EXISTIAN!!!
Para el unibotón esto solo tiene una explicación… la mágia. Su amigo no sabe de tecnología, posee conocimientos ocultos que sabe que él nunca podrá acceder a ellos.
Otra situación complicada, y mucho, es cuando el unibotón va a la casa del multibotones.
Recordemos que la mariquita uniboton, en su ideal del yo, es como un ama de casa de los años 50 que prepara el budín para cuando llegue su maridito, sabe coser, bordar, limpiar, y muchas manualidades. Inclusive de macho, como cosas de electricidad, utilizar taladros y manualidades varias (siempre y cuando tengan un solo botón). Pero en el fondo, el unibotón es una amo de casa. Le encanta limpiar y ver que el resultado de su esfuerzo se ve en el brillo de sus muebles y suelos, en el sabor de su comida y en esas ventanas tan cristalinas que parece que no existiesen.El multibotones se enorgullece de ver como la cocina automática le ha preaparado la comida, la aspiradora robot le ha limpiado la casa, y ver que su casa, de alguna manera, ha cobrado vida propia, porque realmente esta todo programado. El solo se encarga de supervisar su pequeño imperio robotizado. De hecho es tanto el cariño que le tiene a sus sirvientes tecnológicos que les pone nombre. La lavadora se llamara “Dulce”, el lava-vajillas “Maria” y la aspiradora robot “Shirley” (obviamente nombres de limpiadora).
Volviendo al tema principal, imagínense un segundo cuando el unibotón entra, ya asustado, a la casa del multibotones:
Evidentemente lo primero que hace es entrar cauteloso porque tiene miedo que algo de la casa lo ataque. El no entiende como programar un vídeo ¡y esa casa responde a los mandatos de su amigo como si fuera el Mago Merlín!
Cuando ve los mandos a Distancia supone dos cosas: O que es una broma o que colecciona mandos. Pero nunca que realmente sirven, y menos que menos que se pueden llegar a utilizar para algo.
El multibones le muestra orgulloso sus aparatejos. El lava-vajilla que se encarga de limpiar, ahorrar energía y agua. La lavadora de toda la vida que tambien seca y calcula automáticamente cuando tiene que activarse según el peso de la ropa, el aire acondicionado programado para que se ajuste a la temperatura exacta, las luces que se encienden automáticamente, el acceso a las cámaras de seguridad por internet y… Hasta ese momento el unibotón ya siente como una angustia profunda. Su amigo lo está haciendo sentir un inútil y para colmo un extraterrestre. Pero todo llega a su colmo y este es cuando de golpe se activa una especie de perro que se mueve solo. Ante la pregunta de que se trata, le responde que es la aspiradora automática que recorre todos los días a la hora programada la casa en búsqueda de pelusas y suciedades que limpiar. Esto, para el unibotón es un insulto profundo que debe guardar en silencio.
Todo lo que hace es verlo con desconfianza y violencia contenida. Piensa para sus fueros internos que seguramente esa maquinita no limpia las esquinas como debiera, como una buena ama de casa sabe hacer. Y conteniéndose como puede le dice a modo de pregunta triunfal: - “¿Y las esquinas las limpia?”. El multibotones totalmente hipnotizado por la tecnología le responde entusiasmado sobre el cepillo rotatorio que tiene para dichos efectos mientras el unibotón siente una estaca en su corazón de ama de casa mientras piensa “donde vamos a parar… ¡se han perdido los valores!”.
Pero semejante insulto para el unibotón no quedará así ¡Eso si que no! Con lo cual intenta hacerle preguntas capciosas para lograr hundir ese imperio demoniaco destructor de amas de casa. Y comienza:
Unibotón: - Si… esta muy bien… pero… si no te funciona como haces – Pensado que en esa pregunta lo atrapara en una dicotomía terrible.
Al lo cual el multibotones le responde: - Pues muy fácil, te metes en los foros o en la páginas del proveedor y de ultima te bajas las actualizaciones que luego las inserta por el puesto USB…”
Y ya en ese momento el uniboton ve a su amigo como si fuese una película muda y piensa: “¿Página del proveedor? ¿actualización? ¿USB?...”
El lo único que entiende de un ordenador es que se abre su explorador o eso que toca con el ratón (Mouse) y le pregunta a google cosas como “gaydar” “bearwww” “gayromeo”.
Hasta ese momento el unibotón se suponía informático porque sus pulsiones sexuales lo habían arrastrado a saber entrar a las páginas gays y subir sus fotos. De hecho, como buen narcisista aprendió a “utilizar” la cámara de fotos y subir al ordenador las 200 fotos diarias y elegir las más linda para colgar de Internet ¿Acaso no es informática eso? Pues el creía que por eso ya era un experto informático.
Al otro día el unibotones se despide de la casa de su amigo, primero con la idea de darle una lección arruinándole alguno de sus aparatos demoníacos, pero luego arrepintiéndose sabiendo que en esa casa extraña podrían tomar revancha y secuestrarlo entre el aire acondicionado y el friega suelos. Con lo cual se promete a si mismo no volver a la casa de la baja auto-estima.
Una vez en la suya saluda a sus plantas, su suelo listo para fregar, mira la ropa arrugada que en breve será planchada y aromatizada, y se plantea seriamente hacer una organización en contra de la tecnología y decir que es naturista. Al fin y al cabo la palabra naturista esta de moda y bajo ese pretexto quedaría muy bien en un mundo que se empeña en decirle que solo hay que tocar un botón para vivir y elimiarlo como amo de casa.
































